miércoles, 8 de octubre de 2008

El perro en el Antiguo Egipto

Autor: MV Enrique L. Fernández De Vanna

Los perros y también los gatos, tuvieron una presencia importante en la civilización egipcia, Anubis , el dios de los muertos, no se ha determinado si era un perro o un chacal aunque ambos están emparentados pero algunos arqueólogos han adoptado la versión de que estaba representado por un perro aunque muchos egiptólogos están convencidos que Anubis era un chacal, o lobo. Otro dios representado por un perro era adorado en la ciudad de Abydos llamado Khentementin; en Assiut en cambio, había un dios-chacal, Upuaut.

Indudablemente en el antiguo Egipto, los cánidos tenían cierta predilección con todo lo relacionado a difuntos, se cree que era por el hábito de los perros de vagabundear por la noche en los cementerios.

Vale destacar que, antes de Anubis, quizás anterior al 4.200 años a.C. en el alto Egipto otro perro ya había conocido las alabanzas como un dios, éste era Seth, el lebrel de cola enroscada.

El gusto de los egipcios por la caza y luego de haber fracasado en tratar de domesticar a lobos y chacales, se inclinan hacia galgos y sabuesos excelentes para la caza de gacelas, antílopes, liebres y otras presas. El hecho de no existir grandes fieras como leones o tigres y otros felinos de gran tamaño es probable que por esta razón solamente se criaran los crueles molosos solo para el combate en las guerras.

En Egipto existieron cuatro razas principales de perros: un lebrel de Dalmacia de origen nubio, utilizado en la caza de la gacela, un tipo dingo, un moloso y un perro de guarda no muy grande que se caracterizada por tener piernas muy cortas, éste era un perro muy extraño, ya que su pecho parecía rozar el suelo. El perro más conocido en el Alto Imperio es un lebrel de patas largas y larga cola, sus orejas bastante grandes, a veces erectas y otras caídas. En el período anterior con la invasión de los hicsos (provenientes de Asia Central), éstos trajeron molosos conocido como mastín mesopotámico o asirios que Egipto una vez liberada de esta invasión conservó esta raza de perros, animales poderosos y guerreros que se convirtieron en excelentes auxiliares de los combatientes egipcios, se lo ha representado en pinturas corriendo junto a los carros y rematando a los enemigos que huían. El joven Tutankamon hizo pintar una escena donde se lo observa persiguiendo a los nubios con estos perros, él dispara flechas sobre estos guerreros mientras son atacados a mordiscos por los molosos asirios de pelaje color crema y que tenían impresionantes collares con púas metálicas.

Fueran molosos o lebreles, los perros en Egipto eran respetados y estaba prohibido matarlos y se condenaba esta actitud con la pena de muerte y el maltrato de animales se lo penaba con castigos corporales, los arqueólogos los han encontrado momificados junto a la tumba de su amo que tenían un gran cariño por sus perros ya que no eran sacrificados en el momento de su muerte sino que eran momificados (ver imagen) y depositados cerca de la tumba una vez que dejaran de existir por muerte natural, se los lloraba y se llevaba luto en su honor tanto como a su amo.

Aunque el gato era también muy respetado y protegido, en el 1500 a.C. parece ser que el perro toma una ligera ventaja sobre el felino y se envían emisarios a zonas lejanas con el fin de traer lebreles más ágiles y armoniosos para complacencia de los faraones.